El Balneario Apantipan, conocido también como el Borbollón de Mezcala, es un paraíso escondido en la zona centro de Guerrero. Su nombre proviene del náhuatl y se interpreta como “lugar donde nace el agua” o “lugar donde hay mucha agua”, lo cual describe a la perfección la esencia de este sitio.
Ubicado a pocos kilómetros del puente Mezcala, entre las ciudades de Iguala y Chilpancingo, Apantipan es un destino ideal para quienes buscan contacto directo con la naturaleza, precios accesibles y un ambiente familiar. Para llegar es necesario desviarse de la carretera principal y recorrer un tramo de terracería, lo que añade un toque de aventura al viaje.
Historia y descubrimiento
El lugar fue descubierto en 1975 durante las labores de exploración para la construcción de la presa El Caracol por parte de la Comisión Federal de Electricidad. Aunque el proyecto de la presa no prosperó, Apantipan quedó al descubierto como un oasis natural de gran valor paisajístico y turístico.
Con el tiempo, las comunidades indígenas nahuas de la región impulsaron el desarrollo del balneario, con la intención de ofrecer una opción recreativa y aprovechar sus aguas termales y manantiales cristalinos. Sin embargo, a pesar de su potencial, el lugar ha recibido poco apoyo institucional, lo que ha limitado su proyección.
Un espectáculo de agua y piedra
La característica más llamativa de Apantipan son sus borbollones, puntos donde el agua brota con fuerza desde el subsuelo formando burbujas y corrientes que dan vida a pozas naturales. El tono del agua puede variar entre azul turquesa y verde esmeralda, según la hora del día y la luz del sol.
Además de las pozas, el lugar cuenta con cuevas y formaciones rocosas que invitan a la exploración. Dentro de las grutas, el visitante puede encontrar pequeñas cascadas subterráneas, corrientes de agua y una atmósfera fresca que contrasta con el calor exterior.
Instalaciones sencillas, pero con encanto
Apantipan no es un parque acuático moderno, y ahí radica parte de su encanto. Sus instalaciones son básicas: áreas para nadar, algunas palapas, baños y zonas de descanso. Todo esto lo convierte en un espacio auténtico, donde la naturaleza es la protagonista.
La entrada tiene un costo simbólico, rondando los 10 pesos, y en muchos casos los niños ingresan gratis. Esto lo hace sumamente accesible para familias que desean disfrutar de un día diferente sin gastar demasiado.
Actividades para todos
En el balneario se pueden realizar diversas actividades:
- Natación y descanso en las pozas termales.
- Exploración de cuevas para los más aventureros.
- Fotografía de paisajes naturales, capturando la belleza del agua y la vegetación.
- Picnic familiar en las áreas verdes y sombreadas.
Es un lugar perfecto para pasar unas horas disfrutando de lo sencillo: agua fresca, sol y la compañía de amigos o familiares.
Recomendaciones para la visita
Por su ubicación y tipo de terreno, es importante tomar en cuenta algunos consejos:
- Llevar ropa y calzado cómodos, de preferencia sandalias antiderrapantes.
- No olvidar bloqueador solar y gorra o sombrero para protegerse del sol.
- Llevar lámpara y cuerda si se piensa entrar en las cuevas.
- Transportar suficiente agua y refrigerios, ya que la oferta de comida en el lugar puede ser limitada.
El acceso implica recorrer un camino de terracería, por lo que es mejor ir en un vehículo en buen estado y con precaución.
Un proyecto comunitario con gran potencial
Apantipan es gestionado por habitantes locales, lo que significa que las ganancias que se generan se quedan en la comunidad. Sin embargo, la falta de señalización, promoción y mantenimiento por parte de autoridades ha frenado su crecimiento como destino turístico de mayor alcance.
A pesar de ello, este sitio sigue siendo un refugio natural para quienes lo conocen. Los visitantes valoran la tranquilidad, la belleza y el bajo costo, factores que no siempre se encuentran en destinos más publicitados.
El atractivo de lo auténtico
En un mundo donde los centros turísticos tienden a homogeneizarse, Apantipan destaca por ofrecer una experiencia genuina. Aquí no hay grandes toboganes ni restaurantes de lujo, pero sí aguas limpias, paisajes vírgenes y la posibilidad de disfrutar sin prisas.
Es un lugar para quienes valoran lo natural y no temen alejarse un poco de lo urbano para encontrarse con la esencia de la tierra y el agua.
Ideal para una escapada breve
La visita a Apantipan se presta para un plan de medio día o un día completo. Se puede llegar por la mañana, disfrutar del agua y la naturaleza, y regresar por la tarde con la sensación de haber descubierto un rincón especial.
Su ubicación, aunque algo apartada, lo hace accesible para quienes viven en poblaciones cercanas como Iguala o Chilpancingo, e incluso para viajeros de paso que desean desviarse un poco para vivir una experiencia diferente.
Un lugar que merece brillar
El Balneario Apantipan es un ejemplo claro de que México está lleno de joyas naturales aún poco exploradas. Su belleza, accesibilidad y carácter comunitario lo convierten en un destino con un enorme potencial.
Con un poco más de apoyo en infraestructura y promoción, podría convertirse en un atractivo de primer nivel para el turismo de naturaleza en Guerrero. Mientras tanto, sigue siendo un tesoro reservado para quienes se atreven a buscar más allá de las rutas convencionales.











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