En la zona ejidal de Plan de Ayala, al poniente de Tuxtla Gutiérrez, se encuentra uno de los parajes recreativos más apreciados por las familias locales: el Balneario Ejidal, también conocido como Balneario San Agustín.

Este espacio, gestionado directamente por la comunidad, combina la sencillez de un balneario tradicional con la belleza natural de un entorno alimentado por un manantial auténtico, lo que lo convierte en una alternativa accesible para quienes buscan desconectarse sin alejarse de la ciudad.

El atractivo principal: un manantial vivo

El principal atractivo del balneario es su manantial natural, una vertiente de agua dulce que fluye en una superficie aproximada de tres hectáreas. De esta fuente nace un pequeño arroyo que, al avanzar entre árboles y rocas, forma pozas y pequeñas caídas de agua donde los visitantes pueden refrescarse. La frescura del entorno es una de sus mayores virtudes: el sonido del agua corriendo, el movimiento de las hojas y la sombra constante generan una sensación de tranquilidad difícil de encontrar dentro de un ambiente urbano.

Mejoras recientes impulsadas por la comunidad

En los últimos años, los ejidatarios han impulsado mejoras que permiten mayor comodidad sin alterar la esencia natural del sitio. Han reforzado muros de contención, moldeado las zonas de baño y colocado pisos de cemento en áreas específicas de las pozas para ofrecer mayor seguridad a los usuarios. Aunque mantiene un estilo rústico, estas intervenciones han hecho del balneario un lugar apto para familias, grupos de amigos y visitantes de todas las edades.

Un espacio administrado colectivamente

El balneario es un patrimonio comunitario. Pertenece a alrededor de 130 familias del ejido, quienes lo mantienen con recursos propios y con los ingresos generados por las entradas. No han recibido apoyos externos, lo que hace que cada mejora sea resultado del trabajo colectivo. Este modelo de gestión refuerza la identidad del lugar, pues cada visitante contribuye directamente al desarrollo del ejido. Además de su función recreativa, el manantial también es fundamental para la agricultura local, ya que parte de su agua se utiliza para el riego de tierras productivas.

Acceso económico y servicios disponibles

El sitio abre todos los días, generalmente desde las primeras horas de la mañana hasta el atardecer. La entrada es económica, con tarifas accesibles para la mayoría de los visitantes, lo que lo convierte en una opción ideal para disfrutar un día de descanso sin gastar demasiado. Los servicios disponibles incluyen baños, vestidores y áreas verdes amplias donde es posible colocar mantas, mesas o hamacas. Muchos visitantes optan por llevar sus alimentos, ya que se permite ingresar comida y bebidas no alcohólicas, lo que facilita la organización de un día de campo.

Actividades y ambiente familiar

Dentro del balneario también se pueden rentar mesas y sillas, lo que resulta útil para quienes planean pasar varias horas en el lugar. La zona es popular entre familias que buscan espacios seguros y frescos para que los niños jueguen o naden en pozas de profundidad moderada. A diferencia de otros balnearios más modernos, aquí no hay toboganes ni grandes albercas: la experiencia gira en torno al contacto directo con el agua de manantial y con un paisaje natural que permanece casi intacto.

Sombra natural y días de descanso

La vegetación es uno de sus aspectos más encantadores. Grandes árboles rodean el manantial y dan sombra a buena parte del balneario, lo que permite a los visitantes descansar cómodamente incluso en días calurosos. Algunos aprovechan para colgar hamacas y relajarse bajo las ramas mientras escuchan el flujo del agua. Los fines de semana el sitio puede llenarse, especialmente durante la temporada seca, mientras que entre semana ofrece un ambiente más tranquilo y contemplativo.

Un pequeño pulmón ecológico urbano

El balneario también destaca por su valor ambiental. El remanente natural que lo rodea alberga fauna local como aves, iguanas, ardillas y, en ocasiones, pequeños venados que se acercan a la zona más boscosa. La existencia del manantial favorece un microecosistema que mantiene húmedo el suelo y contribuye a preservar la biodiversidad en medio de un entorno que poco a poco ha ido urbanizándose. Los ejidatarios han manifestado que su intención es fortalecer el aspecto ecológico del lugar, transformándolo en un centro más amplio de convivencia natural, con posibles senderos interpretativos y espacios dedicados a la conservación del entorno.

Consejos para una visita cómoda

Para disfrutar plenamente de una visita al Balneario Ejidal de Plan de Ayala, conviene tomar algunas recomendaciones básicas. Llegar temprano permite elegir las mejores zonas de sombra y disfrutar del aire fresco antes de que aumente la afluencia. Llevar comida y artículos esenciales como bloqueador, repelente de insectos, toallas y una muda adicional facilita la comodidad durante todo el día. También es recomendable utilizar calzado adecuado, ya que algunas partes del balneario mantienen su carácter natural con piedras y superficies irregulares. Finalmente, es fundamental recoger cualquier residuo y respetar las áreas verdes para contribuir al mantenimiento del sitio.

Un espacio que combina naturaleza y comunidad

El Balneario Ejidal Plan de Ayala representa una alternativa valiosa dentro de Tuxtla Gutiérrez. No solo ofrece agua clara y un entorno natural agradable, sino que también es un ejemplo de organización comunitaria y aprovechamiento responsable de los recursos locales. Es un espacio ideal para quienes desean un día sencillo, económico y refrescante, sin alejarse de la capital chiapaneca. Su combinación de naturaleza, tradición y ambiente familiar lo convierte en un pequeño tesoro urbano que sigue creciendo gracias al compromiso de quienes lo cuidan y a la preferencia constante de sus visitantes.

Balneario Ejidal [Plan De Ayala]

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